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miércoles, 26 de diciembre de 2012

Trabajo Final










Asignatura: Historia de la Filosofía Antigua y Medieval
Profesor: Pablo García

Asignatura: Pensamiento Filosófico y Científico Español
Profesores: Pablo García y José Luis  Fuertes Herreros

UNIVERSIDAD DE SALAMANCA
MAESTRÍA EN ESTUDIOS AVANZADOS EN FILOSOFÍA
 
 


Trabajo Final




El Sentido de la Unidad en la Escena Griega y su Perspectiva en la Filosofía Española


Consideraciones sobre el sentido de la unidad escénica  a propósito de la lectura La verdad en la Filosofía Antigua y Medieval . Universidad de Salamanca: La filosofía como ciencia de la verdad, de Pablo García, y su   perspectiva en el Pensamiento Filosófico y Científico Español.





Leyson Ponce Flores
Caracas, 22 de diciembre  de 2012.




Inicio este trabajo final sobre la asignatura Historia de la Filosofía Antigua y Medieval a cargo del profesor Pablo García con unas consideraciones a propósito de su lectura La verdad en la Filosofía Antigua y Medieval . Universidad de Salamanca: La filosofía como ciencia de la verdad. Me centraré en el tema de la unidad griega en la escena para así conectar a una pequeña disertación con la asignatura Pensamiento Filosófico Español a cargo de los profesores Pablo García y José Luis  Fuertes. De esta manera estoy vinculando un tema con dos trabajos finales de asignaturas.

Intentaré en base a los textos descritos sobre la verdad en filósofos griegos, interactuar a manera de dialogo, interponiendo parte de mi experiencia coreográfica que  resumo  como una línea de investigación desarrollada en mi país Venezuela, y que he llamado dramaturgia del movimiento,  donde en algunos momentos del proceso creativo he utilizado el mito griego como metáfora de revelación y liberación del movimiento en estado neo expresionista en puestas escénicas como:  el mito de Narciso a través de un autosacramental El Divino Narciso, de Sor Juana Inés de la Cruz. Medea, como gran drama de Eurípides en la versión Medea Material de Heiner Müller; o el mito de Orfeo como drama de amor y dolor en versión neo expresionista Orfeodramaremix.  Estas premisas me permitirán elaborar algunas consideraciones que inclusive intentaré siempre direccionar hacia la motivación central de mi investigación en la Universidad de Salamanca, como es desarrollar el trabajo sobre:  El Gran Dilema (ser o no ser) del Cuerpo Teatralizado en la Posmodernidad. Consideraciones hermenéuticas sobre ficción y realidad del cuerpo en la escena contemporánea, en la experiencia de silogismo metafórico y  descubrimiento creativo como diálogo en  Paul Ricoeur, y Gianni Vattimo


En 2011 visité Grecia y Turquía en vacaciones de verano y pude recorrer el continente y las islas del Mar Jónico. Ese primer encuentro abrió una extraña curiosidad en cuanto a como había percibido los mitos griegos y como el poder apreciar el espacio físico ampliaba  una visión arquitectónica de aquellas primeras  interpretaciones.  Me obsesioné  de tal manera de la riqueza cultural de ese país que repetí con otra visita el pasado verano 2012.  Esa vez visité el  lado de las islas Cicladas, en el Mar Egeo hasta llegar a Creta. En el primer contacto con lo Jónico por ejemplo constate que el cosmos tiene relación con una disposición directa de todas las cosas consigo mismas y que en armonía se conforman como lo que ellos denominan unidad. Igualmente ese sentido de cosmos, los Jonios lo asocian al cuerpo humano como microcosmo que se articula en el macrocosmo, (una suerte de danza). También fue importante constatar en Efeso, Turquia, cuando el guía me comentaba sobre el sentido de la unidad. Y Delfos y Olimpia en Grecia, ciudades relacionadas con la vida religiosa, y el teatro, donde el descubrimiento que Pitágoras obtenía de ciertas ecuaciones musicales, eran características propias que definían el sentido de la armonía como un cosmos. Es decir, que desde allí,  esa reflexión la traje para mi espacio de trabajo como un principio que reconocía en la danza como implícito en la practica coreográfica pero que una vez que lo determinas como cuerpo, cosmos y armonía, descubres otras posibles consideraciones para establecer  el manejo del drama como una concatenación armoniosa sin la perdida de lo micro -la escena- en perspectiva a lo macro -la obra-, es decir, la escena planteada como unidad y transiciones escénicas que disponen de fuerza de cosmos para mantener la atención de la audiencia. Por ello el pasado mes de julio llevé a puesta escénicamente una reposición sobre el mito de Orfeo que había realizado en 2009, obra que titulé Orfeo drama remix. En esta reposición apliqué estos principios sobre la unidad escénica, re edité bandas sonoras a propósito de la relación armoniosa de la música y el movimiento como una interacción armoniosa de fuerzas en equilibrio que los sabios jonios profesaban y que atribuían también como sinónimo  del cuerpo humano; esencia ésta de la dramaturgia del movimiento; la línea de investigación que he venido desarrollando por más de veinte años.

“Bello y divino, ten por seguro, es el impulso que te arrastra hacia los argumentos. Pero, esfuérzate y ejercítate más, a través de esa práctica aparentemente inútil y a la que la gente llama vana palabrería, mientras aún eres joven. De lo contrario, la verdad se te escapará” (Platón, Parménides 135 d).


Acercarme a la noción de dramaturgia necesariamente implica  adentrarme en una serie de problemas, donde los conceptos de cuerpo y movimiento serán siempre premisas para aproximarnos a su comprensión, por lo que tienen de enigma, misterio y eterno presente, es decir, que creamos argumentaciones pre expresivas[1].  Comenzando por el cuerpo como ser-para-sí, es decir por mi cuerpo en la perspectiva de mi consciencia, encontramos que el para sí es por sí mismo  relación con el mundo, la consciencia es consciencia de algo, está situada entre las cosas, se refiere a ella y al hacer la distinción respecto de ella se descubre a sí misma como cuerpo, es decir que de mi cuerpo, la conciencia que habita en él elabora la noción del movimiento. Estas reflexiones han sido descubrimientos que provienen de la misma experiencia viva, no puedo teorizar desde la distancia del sujeto y el cuerpo, sino desde lo que me aproxima a su vértigo cuando danzo. Intentamos mantener una verdad, que podría ser únicamente la misma justificación del porque me muevo y como debo moverme. De allí la persistencia en la técnica como una instancia de reflexión de la verdad de mi movimiento.
             

En el plano del cuerpo como  imagen, el movimiento es simbólico, viene a resolver lo que la danza no tiene de palabra; en el plano de la  palabra, el mito se ubica como fuente  del discurso coreográfico  o “texto” de la obra, cumpliendo  la función de la comunicación tradicional  porque ésta  habla desde su origen con el espectador, a diferencia  del cuerpo en real movimiento expresivo y abstracto donde depositamos el universo de las imágenes y sus consecuentes traducciones a lo simbólico. Desde este cuerpo somos goce para el otro por  ser objetos del otro cuando danzamos. Infiero entonces que el mito griego habla desde el origen con el espectador, es decir desde la unidad entre las ideas y el mundo de las apariencias. En el mito todos nos reconocemos con la naturaleza y de ella una suerte de cosmovisión humana y divina nos revelan verdades.

            Por todas estas reflexiones sueltas es que entiendo La dramaturgia del movimiento como  una estructuración lingüística, es decir, una suma de significantes que alteran la imagen para hacer de ella signo.




Sabemos decir muchas mentiras semejantes a certidumbres, pero sabemos también, cuando queremos, decir verdades”. Así dijeron las hijas bienhabladas del poderoso Zeus. Y me dieron un cetro después de cortar una admirable rama de florido laurel. Infundiéronme voz divina para cantar las cosas que habrán de ser y las que han sido y los himnos en honor de los bienaventurados dioses que siempre existen" (Hesíodo, Teogonía, 23-33).

 Desde las danzas en ditirambos hasta nuestros días, el habla, ha sido el conector que ha motivado el movimiento desde su origen  para construir su nueva transfiguración a lo movido. Entonces puedo asociar al movimiento como una estructura semántica. Apolo cumple su rol al intentar construir los significados, Dionisios recurre a los significantes. Desde este último es que improvisamos y construimos el gesto, experimentamos, innovamos in situ, el bailarín explota de expresiones. Desde el significado se mueve la conciencia para establecer el habla de la danza. Lo real posible, las mentiras y verdades. Hay un primer dialogo con las hijas de Zeus. El habla de la conciencia.

“Aunque este "logos" existe siempre, los hombres son incapaces de comprenderlo, tanto antes de haberlo oído, como después de haberlo oído. En efecto, aunque todas las cosas acontecen según este "logos", parecen inexpertos, a pesar de experimentar palabras y acciones como las que yo describo, cuando distingo cada cosa según su naturaleza y digo cómo es. Pero a los demás hombres les pasan inadvertidas cuantas cosas hacen despiertos, del mismo modo que se olvidan de cuanto hacen dormidos” (Heráclito: DK 22 B 1).

            Partiendo de las nociones de cuerpo y movimiento,  me he aproximado al concepto de dramaturgia sigilosamente. Ha sido necesario expandir su contenido,  y en ese orden he establecido y he reflexionado desde un cuerpo visible que representa las formas y el mismo movimiento, y el cuerpo no visible donde este se revela  como el espacio del adentro donde   se aloja la esencia de la danza como expresión simbólica del  drama. Esta fuerza creativa es un logos que se ubica entre oír y oírme. Cada transferencia es un peligroso ejercicio de perdida, porque su voz es frágil. La creación o logos del alma discurre como símbolo y es metáfora del logos creador.

            “Querido amigo, no debemos preocuparnos mucho de lo que nos vaya a decir la mayoría, sino de lo que diga el que entiende sobre las cosas justas e injustas, aunque sea uno sólo, y de lo que diga la verdad misma” (Critón 48 a).

“A ese lugar supraceleste, no lo ha cantado poeta alguno de los de aquí abajo, ni lo cantará jamás como merece. Pero es algo como esto – ya que se ha de tener el coraje de decir la verdad, y sobre todo cuando es de ella de la que se habla –: porque, incolora, informe, intangible esa esencia cuyo ser es realmente ser, vista sólo por el entendimiento, piloto del alma, y alrededor de la que crece el verdadero saber, ocupa, precisamente, tal lugar. Como la mente de lo divino se alimenta de un entender y saber incontaminado, lo mismo que toda alma que tenga empeño en recibir lo que le conviene, viendo, al cabo del tiempo, el ser, se llena de contento, y en la contemplación de la verdad, encuentra su alimento y bienestar, hasta que el movimiento, en su ronda, la vuelva a su sitio. En este giro, tiene ante su vista a la misma justicia, tiene ante su vista a la sensatez, tiene ante su vista a la ciencia, y no aquella a la que le es propio la génesis, ni la que, de algún modo, es otra al ser en otro – en eso otro que nosotros llamamos entes –, sino esa ciencia que es de lo que verdaderamente es ser. Y habiendo visto, de la misma manera, todos los otros seres que de verdad son, y nutrida de ellos, se hunde de nuevo en el interior del cielo, y vuelve a su casa” (Fedro 247 c – d).

La dramaturgia es el estudio del drama, desde su definición aristotélica pero ha sido esta  definición la que me ha seducido por  aproximarse  al concepto de unión, fusión de opuestos, siendo  estas oposiciones las que  da vida al drama por la tensión que ejercen sus acepciones. De esta manera, en la idea de construir desde los fragmentos el concepto de  dramaturgia sigue y seguirá siendo movible como  la misma danza   Existe un enorme compromiso  en nuestra vida, y es la de transferir desde la realidad inverosímil a la ficción verosímil el mundo en forma de una coreografía.

“No hay ni habrá nunca una obra mía que trate estos temas <de la filosofía>; no se pueden, en efecto, precisar como se hace con otras ciencias, sino que después de una larga convivencia con el problema y después de haber intimado con él, de repente, como la luz que salta de la chispa, surge la verdad en el alma y crece ya espontáneamente” (Carta VII, 347 a).


Platón define de esta manera una gran verdad sobre el proceso creativo. La experimentación como un proceso de convivencia nos permite una forma de dialogo con lo desconocido. El descubrimiento creativo no es azaroso sino producto de una serie de cirscuntancias y procedimientos epistémicos que lo generan, y  así, como la luz, salta de repente.

“Es justo que la Filosofía sea llamada ciencia de la verdad; pues el fin de la ciencia teórica es la verdad, y el de la ciencia práctica, la obra. En efecto, si los prácticos indagan cómo está dispuesta una cosa, no consideran en ella lo eterno, sino lo que se ordena a algo y al momento presente. Pero no conocemos lo verdadero sin conocer la causa; y, en cada caso, tiene por excelencia su propia naturaleza aquello en cuya virtud reciben el mismo nombre las demás cosas (por ejemplo, el Fuego es lo más caliente, pues es para las demás cosas la causa del calor). Por consiguiente, también será lo más verdadero lo que es para las demás cosas causa de que sean verdaderas. Por eso los principios de los entes eternos son siempre, necesariamente, los más verdaderos (pues no son temporalmente verdaderos, y no hay ninguna causa de su ser, sino que ellos son causa del ser para las demás cosas); de suerte que cada cosa tiene verdad en la misma medida en que tiene ser” (Aristóteles. Metafísica II 993 b).


La unidad en la tragedia griega es muy determinante, el coro viene a ser ese componente de armonía en el drama, su propia unidad. Podemos observar en Esquilo una unidad presente en la medida que dioses y hombres habitan el mismo drama (Prometeo encadenado), luego en Sófocles (Edipo rey), un drama más psicológico, más humano, la unidad es ya un problema por intentar un equilibrio, en un drama supeditado a las emociones humanas y por ultimo  Eurípides (Medea),ya se rompe con la unidad, el hombre esta desfavorecido en la suerte  del destino y  es el coro la fuerza central de la unidad, parecía así que la perdida de ésta anunciaba la determinación del destino en Euripides. La naturaleza viviente fue considerada como un todo. Por lo tanto, la naturaleza considerada como un todo es una constante que corrobora el planteamiento  de Hegel de que en la naturaleza se manifiesta la necesidad. En la naturaleza del barroco el hombre va por la naturaleza como una suerte de sentimiento de unidad helénica. En ella quizás labora un reducto de lo que pudo haber sido en el Edén el mundo de las ideas: el alma.  En el mundo griego se puede observar que ese cosmos tenia una mesura finita ya que eso daba la razón de ser para ser considerado como una verdad vinculante al macro cosmos. La unidad griega tiene aritméticamente armonía y lo observamos en sus esculturas y arquitectura. Esta relación intima entre hombre y naturaleza se la debemos a los griegos, aún en la posmodernidad y en las sociedades de consumo mas fragmentadas, buscamos como centro restos de esa unidad y eso nos lleva a batallar en ese concepto pitagórico de armonía como lucha de los extremos: lo apolinio y lo dionisiaco.

Podemos inferir que la tragedia viene a ser una respuesta a esa separación del hombre con lo social, a la perdida de la unidad. El teatro viene a ser ese espacio de lo colectivo ya perdido por el nacimiento de la vida privada y la publica como colectivo. La máscara ya como logos daba al hombre público la posibilidad de comprender que no sería jamás divino, quizás el fracaso de Platón en cuanto a la divinidad del ser. La mascara era la faz de su tragedia y de su comedia, una suerte de lucha consigo mismo.

Trabajar en escena el mito, implica bordear el ensueño. El mito lleva consigo códigos afectivos que nos inducen a sentir el territorio de la psique como lenguaje del alma. Cuando investigué sobre el mito de Orfeo, el primer resumen que hice de su lectura fue encontrarme ante una profunda historia de amor, llena de artilugios y barreras para que el amante no alcance el amor final. Incluso me remitía mucho salvando las distancias representativas a la telenovela latinoamericana. Luego en el proceso de creación el mito me dio las claves para construir una secuencia escénica o departamental porque Orfeo, es una forma de demiurgo para el lector, nos lleva a un viaje  hacia el Inframundo para rescatar a su amada Eurdice. Su lira es su única arma, y acá sentía el concepto de armonía de Pitágoras, su música establecía un orden que el mismo Hades le permitió llevarse a la ninfa. Ya había solventado las primeras trabas como Caronte el que pasa las almas a través de la Laguna Estigia,  y Cancerbero guardián de tres cabezas Pero no obstante, el factor trágico esta en el retorno a la vida, Orfeo no podía volver su mirada a ella hasta no alcanzar la luz del sol. Otros factores interesantes entran en el mito como porque volvió la mirada?, y fue la duda de Eurdice, su insistencia a verlo, y  si merecía volver a la luz con alguien que no se atrevía a mirarla. Utilizando el formato del Blog como he hecho con otros trabajos dejo el dueto de la obra que danza ese momento en que las miradas están vetadas. Un dúo de contradicciones, de búsqueda de una unidad donde la pasión no es respuesta a un final feliz, sino a un recorrido entre el adentro y el afuera como metáfora de lo entre abierto de la muerte y del libre albedrío, porque no estaba predestinada la suerte de Orfeo, la duda y las pasiones humanas son las condicionantes trágicas del mito.

Igualmente me atrevo a inferir que en muchos casos la metáfora del movimiento como producto de los afectos del hombre, no se construye desde una pre configurada metáfora del texto, Sino que se transfigura en una especie de creación de movimientos metaforizados que tienen su propia autonomía y que el acto del creador es ir captando cada impulso motriz a la par de ir creando la nueva abstracción de la metáfora. Ante una metáfora del texto, la significación no es el resultado de las significaciones del texto, sino del movimiento que es una metáfora transformada. La danza entonces podré atreverme a decir que es la transformación de una metáfora figurativa en otra metáfora abstracta donde el sentido cobra valoración en el silencio del movimiento y del espectador que la observa. La metáfora de la danza esta mucho más allá de la metáfora del texto porque destruye el horizonte lingüístico.


En la historia de esa unidad ha sido interesante por ejemplo detenerme en interpretaciones sobre el mito, donde las versiones redimensionan a este y lo vuelven obra como es el caso de El Divino Narciso de Sor Juana Inés de la Cruz. Esta escritora mexicana hace del mito de narciso un paralelismo con la misma presencia divina de Jesucristo. Amar y amarse es un circulo de energía infinita como el amor de Dios. El autosacramental en México y otras partes de Latinoamérica tenía finalidad didáctica en lo religioso. Las obras establecían una unidad de enseñanza y aprendizaje como principio helenístico. Eran representaciones de calle, en espacios o ágoras públicos, para plasmar la vida, pasión y muerte de nuestro señor. Esto acentuaba el sentido racional de la iglesia más allá del  propio recinto eclesiástico. Otra intervención muy interesante la experimenté con Medea Material de Müller. Planteada como una  mujer contemporánea que por celos llega a la locura y al asesinato de sus propios hijos en el contexto de la pos guerra alemana. Tiene un juego interesante con el lenguaje que fue escrito sin puntos y signos de admiración, haciendo de sus versos diferentes posibilidades de interpretaciones en el sentido y la gramática. Medea Material  de Müller es una mujer grosera, le grita a la sociedad de consumo sus debilidades, sin tapujos, digamos que el mito renace como impulso de vida a todo lo que el logos como racionalidad y lógica han enterrado en el pensamiento del hombre pos industrial.
           
             No quiero decir que el pensamiento mítico fue desplazado por el pensamiento lógico, pero éste mantiene una fuerza superior reflejada en el pueblo que lo ha utilizado como modelo.

Cuando revisamos la historia española y nos ubicamos en el 1600, observamos como se da particularmente en Salamanca, la transición de la Escolástica al Estoicismo. Señala Fuertes Herreros: “ …..es el giro a la existencia, y a una filosofía de la existencia…”[2], lo que motiva una transformación en el pensamiento del hombre como búsqueda de una unidad en armonía, y por ello la concordia es el espíritu de abordaje para esa existencia. Un carácter ponderante es la forma en que se sitúa la reflexión en el estoicismo. Al no ser doctrina, es un instrumento binario donde el adentro y el afuera conforman la unidad. Fray Luis de León en Declaración del Salmo 26, observamos que el Salmo presenta dos momentos muy claros: el primero es cuando desde muerte de la tragedia. Ahora bien ese concepto de unidad como visión, se hace extensible al conjunto del pensamiento occidental.  Observamos hacia 1600 en España el ejemplo de Calderón de la Barca y el rescate de una unidad basada en el orden de la sociedad y de la moral en el concepto del libre albedrío propio de no adentro eres todo con Dios porque estas en su casa y lo has colocado como tu protector. Una segunda parte hace alusión a las adversidades y a la necesidad de reiterar que esa protección viene dada en la medida que alabe la casa de Dios con sacrificios, pero allí surge el temor, como un elemento de prueba de fe. Una forma de fidelidad, prueba, tentación y fe, están allí como otra base del estoicismo. Resignificar en la modernidad implicó una forma de búsqueda de la naturaleza perdida, cosa que me lleva a inferir que  los griegos eran la naturaleza misma: convivían en  lo divino y lo humano.  El siglo XVI en España de alguna manera en el estoicismo intenta desde la noción de existencia, convivir con lo divino para resignificar el hombre de ese período, dando paso al nacimiento de la filosofía moderna y el sentido de la persuasión retórica cristiana.

Entonces comprender esta unidad helenística es comprender que primero debían armonizar con la naturaleza como una unidad esencial, de allí la filosofía de la naturaleza que da paso a la filosofía del hombre y su relación con su entorno, su convivencia: la cultura. Los griegos no tienen una definición exacta de la misma porque es Paideia, (educación) o Paidia, (juego). Entonces en la medida que naturaleza va desapareciendo, cultura va llenando ese espacio de vacío divino. La intervención del hombre en la naturaleza, la perdida de sus dioses, una forma de perdida de la unidad, viene de la mano de la intervención a la naturaleza para resignificar la naturaleza que ha ganado la técnica, la política y lo cultural. Son esas resignificaciones que moldean una forma de resignificación paradigmática. Señala Fuertes Herreros que es una actualización de Santo Tomas, de la Suma Teologica, y el sentido de unidad. Como pensamiento de unidad que contempla una vida finita abierta a una mejor vida finita ya metaforizada como infinita. No podemos dejar de un lado el concepto de Libre Albedrío defendido por la iglesia católica, lo que le añade al estoicismo un valor metafísico de gran revolución al colocarnos como seres dueños de nuestros propios actos, es decir con libertad espiritual.

Cuando uno lee alrededor de Santo Tomas, no deja de abrumar tanta luz en la oscuridad. Me confieso débil ante esa fuerza transformadora que dio a través del verbo ese sentido perdido de unidad y de libertad en el hombre y que ha sido en parte el pensamiento de occidente. Cuando  le adjudica a cualquier cosa que tenga vida un pedacito de Dios, Santo Tomas nos determinaba filosóficamente como hombres concientes y plenos para comprender la vida y sus acontecimientos. El estoicismo en mi humilde opinión, fue una forma de pensamiento liberador, fue darle prosecución a Santo Tomas, fue resignificar la fuerza del hombre como parte de la divina. En ese equilibrio, hay grandes misterios que desvela el arte, como armonías en el mas puro sentido pitagórico de armonía y unidad griega.


[1] Expresión que ha conceptualizado Eugenio Barba y Nicola Sabarese en la Anatomía del Actor
[2] Fuertes Herreros, J.L., El discurso de los saberes en el Renacimiento y
en el Barroco, Salamanca, Ediciones de la Universidad de Salamanca,
2012, pp. 111-124:



A continuación fragmento del dueto entre Orfeo y Caronte cruzando la Laguna Estigia al mundo de los muertos.





A continuación fragmento de Orfeo y Cancerbero el gardían de tres cabezas





 A continuación el fragmento dúo en Orfeodramaremix  en el momento cuando Hades deja partir a Euridice al mundo de los vivos con la sola condición, de no cruzar miradas hasta que los alcancen los rayos del sol, de lo contrario Orfeo, la perderá para siempre.




 DEMO 




Bibliografía del Texto del profesor pablo García

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Bibliografía Consultada

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Electrónica


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